Hoy ha cambiado bastante el tiempo y he disfrutado mucho del recorrido, sobre todo de los senderos junto al Tajo.
Las pistas son otra cosa. A veces parecen interminables.
Tras salir del pueblo he ido por la margen derecha hasta el puente del Martinete y después por la pista que va a la laguna Taravilla.
Antes de llegar he pasado a la margen izquierda por una pasarela en mal estado y luego la pista hasta salir a la carretera.
Aquí había 2posibilidades, seguir la carretera, 2,8 kms o la pista nueva de 7,5 kms al mismo sitio. Os imagináis por la que me he decantado. Ya no he oido más a los ciervos pero, si he visto águila real y buitres.
Las águilas tenían una cría. Al llegar al nuevo pueblo, a poco me toca dormir en el suelo ya que con el COVID nadie alquila habitaciones y sólo hay un bar abierto... a partir de las nueve.






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